En una compañía, la seguridad vial no es solo un requisito normativo ni un asunto del área de Seguridad y Salud en el Trabajo. Es un tema profundamente humano. Cada desplazamiento, cada ruta y cada vehículo representan personas que quieren volver a casa sanas y completas.
Sin embargo, los siniestros viales siguen siendo una de las principales causas de lesiones y ausentismo laboral. Afectan la salud del equipo, golpean la productividad y generan costos directos, pero también fracturan la confianza interna y la imagen externa de la organización.
Por eso, fortalecer la cultura de seguridad vial no es una tarea operativa: es una decisión estratégica que habla del tipo de compañía que queremos ser.

¿Qué es la cultura empresarial en materia de seguridad vial?
La cultura empresarial en seguridad vial es la forma en que una organización piensa, actúa y toma decisiones alrededor de la movilidad segura de sus colaboradores. Incluye valores, hábitos, protocolos, capacitación y la capacidad de la empresa para anticiparse a los riesgos viales.
En Colombia, esta cultura está directamente conectada con el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), regulado por el Decreto 1072 de 2015. Allí se establece que los riesgos viales deben identificarse, evaluarse y controlarse como parte integral del entorno laboral.
Pero la verdadera cultura vial nace cuando:
- La alta dirección impulsa el tema, no solo lo aprueba.
- El personal recibe formación continua y cercana.
- Los vehículos y las rutas tienen estándares claros de seguridad.
- Hay datos, seguimiento y acciones frente a los incidentes.
En resumen: cuando la seguridad vial deja de ser un trámite y se vuelve un valor compartido.
¿Cómo se refleja la seguridad vial en el día a día?

Las compañías que incorporan la seguridad vial a su cultura operan de forma más consciente y eficiente. Algunos ejemplos:
- Mantenimiento preventivo real, no solo reactivo.
- Capacitaciones periódicas sobre conducción defensiva, uso del cinturón, hábitos seguros y prevención de la fatiga.
- Señalización e infraestructura interna adecuada: parqueaderos, zonas peatonales, rutas seguras.
- Reportes y análisis constantes de siniestros e incidentes para anticiparse a riesgos.
- Políticas internas claras, entendibles y accesibles para todos.
No es complejo, pero sí requiere consistencia.
¿Por qué la seguridad vial debe jugar un papel importante en la cultura empresarial?
Los siniestros viales tienen un impacto profundo en la estabilidad emocional y financiera de cualquier organización.
En Colombia, las cifras más recientes de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) dejan claro que este es un problema que las compañías no pueden ignorar: solo en 2024 fallecieron 8.271 personas en siniestros viales, un número que refleja el impacto real que tienen estos eventos en miles de familias y organizaciones. Detrás de cada accidente hay un colaborador, un equipo afectado y una operación interrumpida. Entender esta realidad y actuar sobre ella no es un trámite: es una responsabilidad humana y empresarial que define el compromiso de una organización con su gente y con la sociedad.
Implementar una cultura empresarial fuerte en seguridad vial permite:
- Proteger vidas y reducir lesiones.
- Disminuir costos asociados a incapacidades, daños, seguros y tiempos muertos.
- Cumplir con la normativa, incluyendo el Plan Estratégico de Seguridad Vial (PESV) obligatorio.
- Mejorar la reputación corporativa y la confianza de aliados, clientes y comunidades.
- Fortalecer la productividad, al tener un equipo más seguro, sano y comprometido.
En pocas palabras: una compañía que cuida a su gente cuida su futuro.

Principales riesgos viales en el entorno laboral:
- Exceso de velocidad y conducción bajo fatiga
- Falta de mantenimiento en vehículos corporativos
- Distracciones al volante (uso de móvil, distracción con ruta, etc.)
- Condiciones del entorno: iluminación deficiente, señalización vaga o confusa, superficies en mal estado
- Conductores poco formados, que desconocen normativas o no han sido capacitados adecuadamente
Conductas de riesgo habituales:
- Omisión del cinturón de seguridad.
- No respetar límites de velocidad.
- Conducir bajo consumo de alcohol o sustancias.
- Uso inadecuado de celulares al conducir.
- Maniobras imprudentes y adelantamientos peligrosos.
- Falta de uso de elementos de visibilidad (como luces, reflectantes, señales, etc.).
Que comportamientos podemos aplicar como conductores y transeúntes para apoyar el plan estratégico de seguridad vial.

Basados en el PESV y recomendaciones de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), podemos adoptar estas acciones:
- Respetar normas de tránsito que incluye los límites de velocidad, señales, semáforos.
- Evitar distracciones: no usar el móvil al conducir, no comer o hacer cualquier otra actividad que quite la atención.
- Uso del cinturón de seguridad y elementos de protección según el tipo de vehículo (casco, reflectantes).
- Conducir sobrios: sin consumo de alcohol o sustancias que afecten la capacidad de conducción.
- Como peatones: cruzar por zonas designadas, esperar luz verde, usar pasos peatonales, evitar cruzar en curvas o sitios no visibles.
- Reportar condiciones inseguras: vías mal iluminadas, señales caídas, pavimento dañado a las autoridades correspondientes.
Una compañía que incorpora la seguridad vial a su cultura envía un mensaje claro: la vida y el bienestar de las personas están por encima de cualquier indicador operativo.
Esto no solo previene siniestros y reduce costos: construye confianza, fortalece la organización y genera un impacto positivo en la comunidad.
Porque una cultura empresarial sólida no se mide solo en resultados… sino en la forma en que cuidamos a quienes los hacen posibles.