Según datos de la FAO, las frutas y hortalizas registraron en 2023 una tasa de pérdidas del 25,4 % a lo largo de la cadena de suministro, la más alta entre todos los grupos de alimentos. En Colombia, el panorama es aún más revelador: de cada tres toneladas producidas, una se pierde o se desperdicia, y el 62 % de esas pérdidas corresponde a frutas y vegetales. Dos factores concentran la mayor parte del problema: el manejo postcosecha y las condiciones del empaque durante el transporte.
Para los sectores agroindustrial y exportador, esto no es solo un dato estadístico. Es una variable que impacta directamente los márgenes operativos, la reputación ante compradores internacionales y la capacidad de escalar nuevos mercados. En ese contexto, el empaque agrícola deja de ser un insumo secundario y se convierte en un factor estratégico de exportación.
¿Por qué el empaque agrícola es decisivo para exportar sin pérdidas?
Cuando un producto agrícola sale hacia mercados internacionales, enfrenta condiciones que no puede controlar: variaciones de temperatura, vibraciones en el transporte, tiempos de tránsito prolongados y revisiones fitosanitarias. El empaque de cartón corrugado es la primera línea de defensa frente a todos esos factores.
Un empaque de cartón corrugado mal dimensionado o con materiales inadecuados genera pérdidas por aplastamiento, deshidratación o contaminación cruzada. Un diseño mal pensado acumula humedad, reduce la ventilación y acelera el deterioro del producto. En cambio, un empaque diseñado para las condiciones reales del trayecto protege la integridad del producto, optimiza el espacio en contenedores y reduce las devoluciones en destino.
Más allá de la protección, el empaque también cumple una función de cumplimiento normativo. Mercados como Europa, Estados Unidos o Japón exigen que los productos agrícolas vengan respaldados por estándares, que incluyen criterios sobre trazabilidad, inocuidad y condiciones de empaque desde el campo hasta el punto de venta. No cumplir con estas exigencias puede significar el rechazo de un embarque completo o la pérdida de un contrato comercial estratégico.

Soluciones de empaque eficientes y sostenibles: claves para conquistar nuevos mercados
Acceder a nuevos mercados de exportación no depende únicamente de la calidad del producto. También depende de cómo ese producto llega a destino. Los compradores internacionales evalúan el empaque como parte de la propuesta de valor: su resistencia, su diseño, su trazabilidad y su impacto ambiental son factores de negociación real.
Las soluciones de empaque de cartón corrugado más eficientes para exportación agrícola comparten varios atributos:
- Resistencia estructural adecuada al tipo de producto y a las condiciones del trayecto.
- Sistemas de ventilación que permiten la circulación del aire y reducen la acumulación de humedad en productos frescos como frutas, hortalizas y flores.
- Compatibilidad con sistemas de paletización y automatización en centros de distribución.
- Cumplimiento de normas fitosanitarias internacionales, incluyendo tratamientos de madera o uso de materiales certificados.
- Alineación con criterios de sostenibilidad y economía circular, cada vez más exigidos por distribuidores y cadenas de retail internacionales.
En este escenario, el cartón corrugado se ha consolidado como el material de referencia para exportación agrícola. Su estructura permite adaptarse a diferentes formatos de producto, soportar apilamiento sin deformarse y diseñarse con perforaciones que favorecen la ventilación. Además, al ser un material 100 % reciclable y ecológico, responde a las exigencias ambientales de los mercados más exigentes.
Diseño técnico: cuando la forma del empaque protege el margen operativo.

El diseño estructural de un empaque agrícola debe partir de las condiciones reales de la cadena logística: qué tipo de producto se va a transportar, cuántos días estará en tránsito, a qué temperaturas estará expuesto y cómo se apilará en el contenedor.
Cajas con perforaciones laterales favorecen la respiración de productos climatéricos como plátano, aguacate o mango, retardando su maduración durante el transporte. Estructuras de doble pared en cartón corrugado ofrecen mayor resistencia a la compresión y protegen el producto en tránsitos largos o con transbordos. Tratamientos de humedad en la superficie del cartón son clave para productos que requieren refrigeración o que viajan bajo condiciones de alta humedad.
Cuando el diseño parte de un análisis técnico del trayecto y del comportamiento del producto, el empaque deja de ser un costo fijo y se convierte en una herramienta que protege el margen. Menos pérdidas en tránsito significa más producto vendible en destino, mejor reputación ante el comprador y mayor capacidad para negociar volúmenes y precios.
Sostenibilidad como ventaja competitiva en la exportación
La sostenibilidad en el empaque ha pasado de ser una preferencia a ser un requisito de acceso a mercados. Distribuidores europeos y norteamericanos incluyen criterios ambientales dentro de sus políticas de compra: materiales reciclables, contenido reciclado certificado, trazabilidad de origen y reducción de plásticos de un solo uso.
Para las operaciones de exportación agrícola en Latinoamérica, esto representa tanto un reto como una oportunidad. Las marcas que integran el empaque sostenible dentro de su propuesta de exportación no solo cumplen regulaciones, sino que se posicionan como proveedores estratégicos ante compradores que priorizan cadenas de suministro responsables.
El cartón corrugado, además de sus ventajas técnicas, responde a este perfil de sostenibilidad: proviene de fuentes renovables, es compatible con certificaciones como FSC, y su ciclo de vida se integra dentro de los principios de economía circular que los mercados internacionales valoran cada vez con mayor intensidad.
Empaque agrícola y cadena de suministro: integración desde el origen.

Una de las brechas más frecuentes en operaciones de exportación agrícola es diseñar el empaque de manera aislada, sin considerar cómo se integra con el resto de la cadena de suministro. El empaque agrícola no es el último paso del proceso, sino una variable que debe diseñarse desde el inicio junto con la logística, los requisitos del comprador y las condiciones del canal de distribución en destino.
Cuando el empaque se integra desde el origen, es posible optimizar el uso del espacio en pallets y contenedores, reducir la necesidad de materiales de relleno, facilitar los procesos de cargue y descargue, y asegurar que el producto llegue en las condiciones que el comprador espera.
Esto también impacta en la trazabilidad. Un empaque bien diseñado permite incorporar sistemas de identificación, códigos de barras o QR y etiquetado con información fitosanitaria y de origen, facilitando los procesos de inspección en aduana y generando mayor confianza ante los compradores.
Del campo al comprador: el empaque agrícola como decisión estratégica

Exportar sin pérdidas no es solo una meta operativa. Es el resultado de decisiones técnicas que se toman antes de que el producto salga del campo. El empaque agrícola es una de esas decisiones: afecta la protección del producto, el cumplimiento normativo, la eficiencia operativa y el posicionamiento de la operación ante los mercados internacionales.
Las operaciones que entienden el empaque como una inversión estratégica, y no como un gasto inevitable, tienen mejores condiciones para escalar nuevos mercados, reducir pérdidas en tránsito y construir relaciones comerciales sólidas con compradores exigentes.
En Papelsa, el diseño de soluciones en cartón corrugado para el sector agrícola parte de un análisis técnico del producto y del trayecto, con el objetivo de garantizar que cada operación de exportación llegue a su destino con la eficiencia, la calidad y la sostenibilidad que los mercados internacionales exigen.